El judaísmo ortodoxo presenta la religión como una unidad, sin corrientes alternas, y como un estilo de vida regido por la Ley Suprema. Afirma que la festividad de pésaj, el shabat (sábado) y todos los preceptos de la Torá (tanto la parte escrita como la parte oral) que conforman el comportamiento del judío fueron entregadas por Yahvéh mismo a Moisés hace unos 3.300 años.
Moisés a su vez enseñó estas leyes a todo el pueblo israelita, que como una sola entidad aceptó cumplirlas antes de saber en qué consisten o el porqué de cada una de ellas, con una disposición única de entidad indivisible. De aquí que se conozca como ortodoxo al judío que cumple con todos los preceptos entregados, siendo que el significado de la palabra ortodoxo es: “generalmente aceptado, posición de ideas que son aprobadas por todos”.
Considera que las leyes fueron entregadas no solamente a esta generación, sino también dirigidas a todos sus descendientes, y contienen en sí todas las facetas que se puedan pensar que requieran su aplicación. Por ende, todos los avances de la tecnología moderna y la ciencia no hacen “obsoleta” a ninguna de estas leyes; al contrario, ayudan a su cumplimiento con mayor facilidad.
Afirma que la Torá (Pentateuco) no representa un símbolo ni es un conjunto de sermones para el judío, sino un programa de vida, para aplicarse a cada momento. Se basa en el amor al prójimo, enfatizándose en la tolerancia y comprensión y la preocupación por ayudar a todos y cada uno de los miembros de la comunidad – todo esto dentro del cuadro de las obligaciones que impone la Torá escrita y oral.




