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LA PLATA-BUENOS AIRES, Mayo 24 (Agencia NOVA) La creencia evangélica está sumando cada vez más adeptos desde los últimos veinte años dentro de la sociedad argentina, y en uno de los ámbitos que mas se evidencia esta practica es dentro de las cárceles.

Uno de los precursores de este avance es el pastor Juan Zuccarelli, quien ingresó a rezar a un penal en el año 1983, para “llevar la palabra de Dios a todos aquellos que necesitaban un poco de amor”.

Zuccarelli es presidente del Consejo de Pastores de La Plata, Berisso y Ensenada, y titular de la federación del consejo de pastores de la provincia de Buenos Aires. En una entrevista exclusiva Agencia NOVA, Zuccarelli relata su trabajo dentro del Servicio Penitenciario.

-¿CÓMO COMIENZÓ SU TAREA DENTRO DE LAS CÁRCELES DE LA PROVINCIA?

- Nosotros empezamos en 1983 cuando llego al penal de Olmos, para visitar a cuatro internos que profesaban la fe evangélica. El número fue creciendo y, actualmente, hay 9 mil internos en toda la provincia de Buenos Aires.

- ¿CUÁLES SON LAS PREMISAS GENERALES QUE TIENEN LOS INTERNOS?
- Están bajo un programa que tiene cuatro puntos fundamentales: la educación, el trabajo, lo espiritual y la familia. Bajo estos principios los internos se interiorizan con la Iglesia Evangélica.

- ¿ CÓMO ES LA FORMACIÓN EDUCATIVA?
- Desde las cárceles formamos escuelas para los presos, y en todas las unidades hay escuelas primarias y secundarias. Nuestro trabajo consiste en ayudar a los internos a tener el apoyo necesario para estudiar.

- ¿EN QUÉ CONSISTE ESE APOYO?
- Principalmente, el mayor problema de los internos hacia la educación, es la poca autoestima que tienen. En general, se sienten incapaces de aprender. Desde lo que está al alcance de nuestras manos, los alentamos para que se proyecten hacia el futuro y entiendan la importancia de terminar la escuela. Además también pueden estudiar carreras universitarias, a través de un convenio con la Universidad de La Plata, para las carreras de Periodismo y Derecho. Los internos pueden salir a rendir.

- ¿EXITEN PROGRAMAS DE REINSERCIÓN LABORAL?
- Tenemos en las distintas cárceles, en las que ingresó el Evangelio, convenios con distintas empresas que les dan el apoyo a los internos para aprendan a trabajar y una vez que consiguen la libertad, la empresa los contrata. Por otra parte, tenemos una granja de 96 hectáreas, cerca de Magdalena, donde les enseñamos a los presos herrería, alfarería , carpintería, entre otras cosas. Con ello pretendemos que aprendan otros oficios. Los presos cobran un sueldo y les ayudamos a buscar un trabajo para el día que consigan su libertad.

- ¿POR QUÉ LOS PRESOS SE ACERCAN A LA IGLESIA EVANGÉLICA?
-Nosotros les prestamos oído al interno, porque un preso es alguien que se equivocó: violó, mató, o robó; no importa qué hizo, pero está pagando una condena. Lo que pensamos desde nuestra visión, es que el preso, mas allá del delito, tiene que ser tratado como un ser humano. La pena puede ser de 5 o 25 años, pero queremos ayudarlo para que, el día que sea libre, se comporte como lo que es, una persona.

-¿QUÉ OPINA SOBRE LOS QUE DICEN QUE LA CÁRCEL ES LA UNIVERSIDAD DEL DELITO?
- Lamentablemente, es así. Hay gente que entra robando gallinas, sale robando bancos. Esto es una verdad, pero nosotros no queremos que pase, y por eso lo escuchamos y, lo más importante, le damos amor a los presos. Por más duro que sea el preso, cuando siente que uno le viene a dar amor, se abre. Hay personas que aceptan esta oportunidad, y otras que no. Lo más importante es nuestro trabajo es por vocación, porque nos gusta. Lo hago por amor y lo que más deseo es que las personas cambien y se dediquen a lo mejor. No lo hago ni por un sueldo ni por otro interés, es porque realmente los amo.

- ¿POR QUÉ ESA VOCACIÓN AL TRABAJO EN LAS CÁRCELES?
- Porque los presos que hoy están en las cárceles, el día de mañana van a salir, y van estar en nuestros colegios, en nuestros barrios, es decir, van a ser nuestros vecinos. Lo que pretendemos es que no vuelvan a delinquir, queremos producir el cambio antes de salir del encierro. Porque ayer le tocó a otro, pero también nos puede pasar a nosotros. Ellos llegan al Evangelio, porque acá encuentran contención y apoyo, encuentran que, a veces por primera vez, los tratamos como humano.

- ¿LOS INTERNOS PUDEN LOGRAR EL CAMBIO PARA SIEMPRE?
- La mayoría de ellos sí. Nosotros seguimos varios pasos bíblicos, el que robe, que no lo haga más y de ahí en más, que trabaje para sí y una vez que recupere el amor por sí mismo, que trabaje para los demás. Porque no se puede amar a otro sino se ama uno a sí mismo. Las personas que cambian y toman una conciencia solidaria. El cambio que tienen algunos presos, es escalofriante. Cuando uno se acerca al mundo de las cárceles, no se imagina lo que se va a encontrar. Hasta decir “Feliz Cumpleaños”, pasa a ser un momento inolvidable. En las cárceles te encontrás con personas que nunca recibieron amor, nacieron como perros sin recibir amor. Tal vez, toda la vida fueron despreciados y por eso cuando alguien se acerca a darles una mano, se emocionan de esa forma. Cuando entienden que les dimos una oportunidad de querer, entonces sí es un cambio de vida, una transformación del corazón, un cambio para toda la vida. (Agencia NOVA)